Nervioso por sentir tu piel de nuevo, sedosa y fría. Nervioso por besarte como ayer, por tenerte cerca. Nervioso por oler tu aroma.
Y mirando el absurdo teclado, siento como millones de pensamientos navegan en mi cabeza. No puedo esperar más. Debería buscarte, y llamarte, y decirte ven...
Ni siquiera puedo escribir en verso. Sobredosis de inspiración.